1. Preguntas frecuentes y respuestas útiles

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¿Qué es Amnistía Internacional (AI)?

AI es un movimiento de personas alrededor del mundo dispuestas a defender y promover los derechos humanos. El movimiento de AI defiende los derechos ganados a través de la historia por la humanidad misma, y promueve y acompaña aquellos derechos que no han sido ganados todavía por completo.

El movimiento lleva 50 años en la lucha; primero, porque hace falta todavía el pleno respeto de muchos derechos humanos; segundo, porque ha trascendido por su útil labor como salvaguarda de estos derechos.

Las y los activistas del movimiento son verdaderos defensores de derechos humanos. La vulnerabilidad de los derechos nos obliga a actuar a favor de estos para que podamos seguir disfrutando de ellos y conquistando nuevos derechos.

¿Por qué defender los derechos humanos?         

Porque son esenciales para lograr la libertad, la justicia y la paz. Porque sin el reconocimiento de que somos acreedores de estos derechos, nuestras actividades se verían limitadas y nuestras necesidades sin cubrir.

Los derechos humanos establecen un marco de dignidad para la persona humana, y ese marco impide explotaciones y abusos, convenientes para algunos cuantos. Defensores y defensoras de derechos humanos han arriesgado sus vidas para defender y exigir dignidad para todas y todos. Si hacemos un frente amplio y contundente podremos proteger a estos defensores y defensoras que trabajan en situaciones de riesgo y podremos colaborar con ellas y ellos a lograr un mundo donde se respeten todos los derechos humanos.

¿Qué es el activismo en Amnistía Internacional?

El activismo es la palabra que utilizamos en el movimiento, como en muchos movimientos sociales, para describir la serie de acciones planeadas y organizadas con el objetivo de lograr un cambio social.

El activismo en Amnistía Internacional está propuesto de manera pacífica y no–violenta. Creemos que las formas son tan importantes como los objetivos.

¿Cómo decide AI qué casos aceptar?

AI recibe más solicitudes de ayuda de las que puede abordar, literalmente decenas de miles al año. Hay varios factores que se solapan y que afectan a la decisión de aceptar o no el caso de una persona y al tipo de acciones (públicas o no) que emprendemos una vez que se ha aceptado el caso. Por ejemplo:

  • Gravedad de las violaciones
  • Calidad y fiabilidad continuada de la información sobre el caso
  • Concordancia con ámbitos más amplios de trabajo de AI
  • Alineamiento con proyectos y prioridades
  • Que represente una constante de violaciones en el país
  • Probabilidad de que AI cause impacto
  • Capacidad de AI de hacer un seguimiento del caso y de planificar y llevar a cabo la acción de campaña
  • Que otras organizaciones o instituciones ya estén trabajando en ese caso
  • Deseos de la persona concernida
  • Análisis beneficio/daño (es decir, que AI no empeore la situación con sus acciones)

 

¿Qué significa ser preso de conciencia?

Para AI una persona presa de conciencia es cualquiera que haya sido encarcelada o sometida a otras restricciones físicas por sus convicciones políticas, religiosas o cualquier otro motivo de conciencia. Pero también a quien por su origen étnico, sexo, color, idioma, origen nacional o social, situación económica, nacimiento, orientación sexual u otras circunstancias, se le haya privado de su libertad.

Es importante hacer notar que Amnistía Internacional nombrará presa de conciencia a una persona siempre que ésta no haya recurrido a la violencia ni propugnado su uso o incitado al odio.

Este nombramiento tiene importantes repercusiones en el activismo que llevan a cabo millones de miembros y simpatizantes del movimiento de Amnistía Internacional alrededor del mundo.

Existen actualmente un aproximado de 80 presos y presas de conciencia en el mundo. En México, la organización tiene catalogados como presos de conciencia, a 6 personas: a Raúl Hernández,  me’phaa del estado de Guerrero, a Alberta Alcántara y Teresa González, ñañús del estado de Querétaro, y a Sara López, Joaquín Aguilar y Guadalupe Borja en el estado de Campeche.

Desde el nombramiento del primer preso de conciencia en la década de los 60’s más de 40,000 presos y presas de conciencia han sido liberados. La organización adquiere con este tipo de nombramiento un compromiso especial de que no se dejará de lado el activismo y trabajo a favor de Raúl hasta que sea liberado.

¿Quién es Raúl Hernández? ¿Qué es la OPIM? ¿Qué es Me’phaa?

La población indígena Me’phaa (tlapaneca) de la región Costa-Montaña del estado de Guerrero, sufre desde hace décadas la extrema pobreza, el abandono, la discriminación y una constante violación a sus derechos humanos por parte de autoridades civiles y militares. Frente a esa situación, la población se organizó en 1994, conformando la Organización Independiente de los Pueblos Mixtecos y Tlapanecos, de la cual nació en 2002 la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa (OPIM) que se dedica a construir el poder económico, cultural y político de sus comunidades y denunciar las sistemáticas violaciones a sus derechos humanos.

Desde que se fundó, los miembros de la OPIM han sido amenazados y hostigados por su valioso trabajo de denuncia de violaciones a los derechos humanos y del desvío de recursos públicos por parte de las autoridades civiles y militares en el municipio de Ayutla de Los Libres, Guerrero. Entre los casos más importantes que han denunciado se encuentra el del abuso sexual en contra de Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú por parte de militares en el 2002, los cuales están en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La OPIM también denunció la esterilización forzada de 14 hombres Me’phaa en la comunidad de El Camalote en 1998, caso por el cual la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 66/2007 el 17 de diciembre del 2007, exigiendo que se procese a los culpables y que se indemnice a las víctimas.

A raíz de estas denuncias, los líderes y miembros de la OPIM han estado sufriendo constantemente amenazas y ataques físicos y verbales. Por ello el 26 de junio de 2008 la CIDH le otorgó medidas cautelares a 41 miembros de la Organización con el fin de preservar su vida e integridad personal, ampliando las que ya tenían Obtilia Eugenio Manuel, traductora y líder de la OPIM, e Inés Fernández y sus familiares desde 2005. Lamentablemente, las amenazas precedentes se cumplieron con el asesinato de Lorenzo Fernández Ortega, hermano de Inés y destacado integrante de la OPIM, cuando fue encontrado muerto en Ayutla con huellas de tortura, el 10 de febrero de 2008.

A esta larga lista de hostigamientos se añade, el 11 de abril de 2008, el libramiento de 15 órdenes de aprehensión en contra de líderes e integrantes de la OPIM y el 17 de abril, la detención de cinco de ellos, acusándoles de un delito prefabricado sin ninguna prueba contundente y violando algunas de sus garantías procesales. El pasado 15 de octubre, un juez federal concedió un amparo a cuatro de ellos, al dictaminar que las pruebas presentadas durante el proceso no los implicaban, por lo que ordenó su liberación. Sin embargo, Raúl Hernández permanece en prisión por considerársele falsamente autor material del asesinato. Como resultado, un hombre inocente permanece en prisión. El próximo 17 de abril cumplirá 2 años en prisión. Amnistía Internacional cree que el caso contra él es una respuesta en represalia por sus actividades legítimas de promoción de los derechos de su comunidad y denunciar los abusos de un cacique local y de las autoridades.

La única prueba en su contra provino de dos testimonios de testigos, casi idénticos, que parecen haber sido ensayados, y una declaración basada en rumores. Los supuestos testigos no reportaron el delito hasta varios días después del crimen y sólo se presentaron cuando un cacique local acusó públicamente a los miembros de la OPIM del asesinato. El jefe político local también actuó como intérprete de los testigos. La evidencia de que Raúl Hernández no estuvo presente en el momento del asesinato, fue ignorada. Un reciente fallo de la corte federal puso de manifiesto las graves deficiencias en el caso y canceló las órdenes de detención contra otros cinco acusados sobre la base de la falta de pruebas fiables. No obstante, Raúl sigue en prisión en espera de juicio.

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