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El 19 de marzo de 2010, Javier Francisco Arredondo y Jorge Antonio Mercado Alonso, dos alumnos de excelencia del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, fueron asesinados a manos de integrantes del ejército dentro del campus Monterrey.

La Secretaría de la Defensa Nacional afirmó que eran delincuentes y que habían atacado a los militares. Sin embargo, más tarde se comprobó que eran estudiantes, inclusive la Comisión Nacional de Derechos Humanos concluyó que no portaban armas y que los militares involucrados manipularon la escena del crimen.

A más de 8 años de estos hechos, sus familiares no han obtenido verdad, justicia ni reparación.

Que se cometan estas atrocidades y nuestras instituciones no se hagan responsables #NoEsNormal

Firma y exige poner alto a la impunidad.


Alfonso Navarrete Prida
Secretaría de Gobernación

Estimado Secretario,

Le escribo para transmitirle mi profunda preocupación por el hecho de que a más de 8 años del asesinato de los estudiantes Javier Francisco Arredondo y Jorge Antonio Mercado Alonso a manos de integrantes del ejército mexicano, sus familiares aún no obtienen verdad, justicia y reparación.

Es crucial continuar, con debida diligencia, la investigación de los hechos para identificar, procesar y, en su caso, sancionar a los responsables por el asesinato de los jóvenes estudiantes, con penas adecuadas que tengan en cuenta la extrema gravedad del delito. Esta investigación debe incluir a aquellas personas con responsabilidad de mando.

Así mismo, le pido realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad del Estado como una medida que contribuya a la reparación integral del daño por las violaciones a los derechos humanos reconocidas en la recomendación 45/2010 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Casos como este pueden evitarse si se pone fin al papel de las fuerzas armadas en el desempeño de funciones de seguridad pública en México, para las que no han recibido formación y por las que no rinden cuentas.

Las familias de Jorge y Javier merecen que se reconozca la verdad, y tener justicia y reparación.

¡No podemos esperar más! .

Atentamente: